26 de abril de 2015

EL ADULTO MAYOR Y LA SEXUALIDAD

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La sexualidad, de acuerdo a la Organización Mundial de Salud (OMS) es un aspecto central del ser humano, a lo largo de su vida. Abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Ésta se vive y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales y está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales.

Como se ha mencionado en el párrafo anterior, es un aspecto que se encuentra presente a lo largo de toda la vida, por supuesto, de forma distinta en cada etapa de ella. Por lo general, se asocia más a las personas jóvenes, mientras que ha sido desligada casi por completo de la población adulta mayor, alimentando tabúes y estereotipos sin sentido.

Aspectos como la capacidad para disfrutar una relación sexual satisfactoria y el poder expresar los deseos sexuales propios, no son algo que disminuya con la edad. La valoración de la sexualidad en el adulto mayor (hombre o mujer), necesita un enfoque multidisciplinario, pues en ella se cuentan aspectos psicológicos, biológicos, funcionales y sociales (cambios asociados a la vejez).

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Se trata también de un aspecto que influye mucho en la calidad de vida del adulto mayor. En este sentido, no se le debe entender como la genitalidad, si no en un sentido mucho más amplio: se trata del placer del contacto corporal global, la interacción y la comunicación, así como la seguridad emocional que da el sentirse querido. En esta etapa hay más tiempo para compartir en pareja y se desarrollan nuevas formas de expresar la intimidad. Se podría decir que existe mayor interés por la calidad y profunda riqueza de la relación que por la cantidad de experiencias sexuales, pues se necesita mucha comunicación, amor y confianza entre los compañeros.

Se cuentan los siguientes aspectos que condicionan la sexualidad en la vejez:
Aspectos que condicionan la sexualidad en el envejecimiento,
Ortiz, D. - Elaboración propia
Por otro lado, se notan cambios fisiológicos en la función sexual (Terrie-Ginsberg):

Cambios fisiológicos en la función sexual en el envejecimiento,
Terrie-Ginsberg - Elaboración propia
Se incluye también a la desinformación que existe sobre el envejecimiento a un aspecto que puede condicionar la sexualidad durante la vejez. Es por ello que es necesario que no solo los adultos mayores estén informados sobre aquello que ocurre en su cuerpo, sus afectos y en su entorno, si no que también los otros sectores de la población estén al tanto de lo mismo (puesto que ellos también pasarán por éstos cambios). Se necesita la formación adecuada que permita romper con los prejuicios y tabúes que giran en torno a este aspecto y les permita un pleno disfrute de la sexualidad en todas y cada una de las etapas de la vida, incluyendo la vejez.

Para concluir, sí, es posible mantener una sexualidad activa en la vejez, siempre y cuando sea decisión de cada uno, incluso sin llegar al coito, pues existen otras formas de intimidad, como los besos, las caricias, la masturbación propia o mutua, entre otros actos. La decisión de la persona y de las parejas debe ser respetada, y, en todo caso, apoyada, de esa forma se respetan sus derechos y se promueve una vida sexual digna y plena.

Referencias:

Rodríguez, C. ( 2008). La sexualidad en el anciano. Recuperado el 26 de abril de 2015 de http://www.acpgerontologia.com/documentacion/sexualidadrodriguezbenito.pdf

Ortiz, D. (s/n). Sexualidad en el adulto mayor. Recuperado el 26 de abril de 2015 de http://www.facmed.unam.mx/deptos/salud/censenanza/spivsa/antol%202%20anciano/dolores.pdf

Esguerra, I. (2007). Sexualidad después de los 60 años. Recuperado el 26 de abril de 2015 de http://www.scielo.org.co/pdf/aven/v25n2/v25n2a12

Escrito por: Valeria Yáñez Ponce

24 de abril de 2015

ENVEJECIMIENTO Y DEPRESIÓN

Seguramente hemos oído decir a alguien que los "viejos" están tristes todo el tiempo, deprimidos, o de mal humor; sin ganas de hacer nada o porque simplemente "no pueden". Éste es un ejemplo más del estereotipo de que se puede tener sobre los adultos mayores, agrupándolos y generalizando características a todos que probablemente se aplican a unos pocos. 
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Primero, debemos definir la depresión como un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración. Puede llegar a hacerse crónica o recurrente, y dificultar sensiblemente el desempeño en el trabajo o la escuela y la capacidad para afrontar la vida diaria. En su forma más grave, puede conducir al suicidio. Si es leve, se puede tratar sin necesidad de medicamentos, pero cuando tiene carácter moderado o grave se pueden necesitar medicamentos y psicoterapia profesional (OMS, 2015).




Se suele relacionar al envejecimiento con la vejez por los grandes cambios que ocurren en esta etapa, en diversos aspectos de la vida de la persona:
  1. La vida laboral: El retiro del trabajo produce un gran impacto psicológico; ocasionado por la pérdida de su identificación dentro de la sociedad, siente que no es nadie y pierde su sociabilidad. Tiene que restringir sus gastos, ya que  por lo general, la pensión que recibe no alcanza para todo aquello que antes podía pagar, además, también, al disponer de más tiempo libre, puede llegar a sentirse inútil sin saber qué hacer en ese tiempo.
  2. Discriminación por edad: como consecuencia de lo arraigados que están los estereotipos sobre los adultos mayores. Se piensa en la vejez como una etapa de decadencia física y lo mental, dando al adulto mayor una imagen de incapacidad, de inutilidad social y de rigidez, también ocasiona un gran temor al rechazo.
  3. Ausencia del rol: las diversas etapas de la vida tienen roles característicos, pero en la vejez no se tiene una concepción de los roles específicos de los adultos mayores, cuyo desempeño los haría sentirse útiles, elevando su autoestima. En muchos casos, la pareja de la persona ha fallecido y esto agrega un factor que puede desencadenar un proceso depresivo.
Además, se puede incluir la sensación de inseguridad, alimentada por diversos factores como las dificultades económicas, los cambios en el estilo de vida, el entorno social restringido, el aislamiento, muertes de seres queridos, pérdida de autonomía, la cercanía a la muerte, entre otros.

Los signos y síntomas propios de la depresión se pueden agrupar en tres categorías, claramente distinguibles (Hurtado & Rojas, 1996):


Signos y síntomas de la depresión (Hurtado y Rojas, 1996) - Elaboración propia

EL SUICIDIO
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Es un posible desenlace de la depresión, no solo en la vejez. El suicidio en los adultos mayores se encuentra asociado con la depresión más que con cualquier otra edad  (Conwell & Brent, 1996). Esto constituye un hecho alarmante, ya que la depresión puede ser tratada con éxito. Los adultos mayores presentan menos probabilidades de expresar verbalmente las ideas suicidas que los adultos de mediana edad, mientras que dichas ideas se presentan más en ellos.

El principal factor de riesgo para el suicidio es la depresión: presente en aproximadamente el 85% de los adultos mayores que fallecieron por suicidio (Conwell & Brent, 1996). Enfermedades físicas como cáncer, epilepsias, desórdenes respiratorios, fallas renales, sordera y ceguera también se encuentran asociadas con el riesgo de suicidio. Por otro lado, algunas características de la personalidad como la rigidez de pensamiento, el neuroticismo y la apertura a experiencias están en relación con un riesgo mayor.

No quisiera dejar de comentar que para el Perú, existen líneas de emergencia de prevención del suicidio: el Teléfono de la esperanza y de la Sociedad Peruana de Prevención del Suicidio (SPPS), sitios web a los que los invito a visitar y, de querer saber, más, contactar. Asimismo, el link a la página de la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP). Aquí, un caso real de una llamada a la SPPS:
La peor parte de este trabajo son las llamadas de despedida, dice la doctora Nicolás. Caen como lanzas. “Hola, doctora, quiero agredecerle por todo...”. Es el estribillo que anuncia la muerte. En ese momento Ysela respira profundo y escucha, solo escucha. “No se preocupe dejaré a mi familia asegurada. No puedo seguir de esta manera, dependo de todos, ya no me valgo por mí mismo”, le dijo un jubilado de 51 años que había llamado anteriormente.  Era un policía retirado que quedó parapléjico debido a una caída desde la azotea de su casa. “La esposa estaba al lado. Le dije que lo llevara a emergencia inmediatamente”, recuerda Ysela. Al día siguiente  su muerte salió en las noticias. La SPPS necesita voluntarios. La línea de ayuda es aún el germen de un proyecto que debería implementar el Estado, como sucede en otros países. - "La llamada de los desesperados" (Artículo web de La República, 2015)
FACTORES PROTECTORES

Se cuentan:
  • La importancia de recursos: salud, funcionamiento cognitivo, estatus socioeconómico.
  • Las experiencias previas: que dejaron aprendizajes sobre estrategias para afrontar problemas y formas de utilizar el apoyo social en asuntos de salud.
  • El mantenimiento de roles significativos de la persona, la participación social activa, trabajo voluntario, y grupos religiosos. Asimismo, el reemplazo de los roles "perdidos" a causa de eventos importantes como la jubilación, la pérdida de seres queridos, o situaciones de duelo puede llevar a la normalización de los síntomas depresivos que ya han iniciado. Una forma en que el apoyo social puede ayudar es alentar a la persona a iniciar actividades significativas, es decir, que disfrute de verdad de las cuales encuentre un crecimiento personal.
  • El ejercicio físico, que ayuda a la reducción del estrés y a la secreción de menos hormona del estrés propiamente dicha (cortisol).
TRATAMIENTO DE LA DEPRESIÓN

Se encuentra guiado a lograr una mejoría del estado de ánimo de la persona, en este enfoque se busca que intervengan todas las personas (familiares, amigos y profesionales de la salud) que están en contacto con el adulto mayor. La terapia, entonces, es multidisciplinaria e integral. 
Tratamiento de la depresión, Calvo, J. - Elaboración propia
Por último, solo me queda recomendarles que hablen con sus familiares o conocidos adultos mayores y pregúntenles cómo se sienten, muéstrense interesados en sus actividades y, en todo caso, infórmenles sobre datos que son de su interés especialmente. Si ellos no pueden, por otro motivos, tomar cartas en el asunto, entonces seamos nosotros quienes dan la cara por ellos y junto a ellos. En el futuro, seremos nosotros también quienes gocen de los beneficios que la mayoría de los adultos mayores hoy no tienen. Pero no lo hagamos por interés personal, sino por convicción y sentido de humanidad.

Referencias:

Hernández, I., Soto, M., Castro, I. (2014). Envejecimiento normal y depresión clínica en el adulto mayor. Recuperado el 24 de abril de 2015 de http://www.researchgate.net/publication/220024709_Envejecimiento_Normal_y_Depresin_Clnica_en_el_Adulto_Mayor

Calvo, J. (s/n). Depresión en la vejez. Recuperado el 24 de abril de 2015 de dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2700078.pdf

Fiske, A., Loebach, J., Gatz, M. (2009). Depression in older adults. Annu Rev Clin Psychol. 2009 ; 5: 363–389. Recuperado el 24 de abril de 2015 de http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2852580/

Escrito por: Valeria Yáñez Ponce


21 de abril de 2015

CAMBIOS EN LA MEMORIA ASOCIADOS AL ENVEJECIMIENTO

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Una vez que se tiene claro que en el envejecimiento normal ocurren ciertos declives en las funciones cognitivas, es necesario hacer hincapié en un aspecto específico: los cambios en la memoria. 

Muchas personas tienen un conocimiento básico sobre la enfermedad de Alzheimer, que consiste en el deterioro de neuronas (células del sistema nervioso) y produce problemas en la memoria, la forma de pensar y el carácter o la manera de comportarse de la persona. Ésta es una patología que no puede curarse, y al presentar inicios caracterizados por olvidos cotidianos, muchas personas pueden alarmarse o tomarlos a la ligera. En este caso, nos enfocaremos en los cambios normales, no aquellos patológicos, por ahora. 


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Se tiene entendido que la memoria es uno de los aspectos de la cognición que se ve más afectado a medida que se envejece. Resulta entonces, muy importante el estudio en este aspecto del envejecimiento, no solo para conocer más sobre esos cambios, sino para realizar propuestas adecuadas para el logro de un envejecimiento exitoso en el cual se basan las políticas sociales. Además, la preocupación por este tema le concierne a todos los ciudadanos y no solo al gobierno, ya que si se deja de lado, y las personas mayores abandonan las actividades mentales estimulantes e enriquecedoras (ya sea porque creen que siempre es normal o porque piensan que no existe remedio), el abandono personal producirá por sí mismo un declive acelerado.

Existen muchos aspectos personales que influenciarán en éstos cambios; esto quiere decir que no serán iguales o uniformes para todas las personas. Aquellos pueden ser: factores genéticos, grado de educación, actividad física desarrollada, entrenamiento profesional, entorno, estado de salud física y psíquica, aspectos biográficos y de personalidad y la edad cronológica.

Para simplificar el tema, veremos dos "estructuras" principales de la memoria:

Cambios en la memoria asociados al envejecimiento -
Blasco y Meléndez, 2006

(...) la atención y la concentración también se ven disminuidas con el aumento de la edad, lo cual afecta de nuevo a la asimilación de información novedosa y también a la memoria en general. Aunque diferenciando tipos de memoria, cabe decir que en el envejecimiento normal no se ven deteriorados ni el recuerdo de los sucesos lejanos, ni el conocimiento del mundo acumulado a lo largo de su historia, ni las habilidades que se han practicado mucho. (Blasco, 2006)

Un 70% de la población se muestra de acuerdo con que a partir de los 65 años de edad se producen deterioros en la memoria, pero también un 69% afirma que se pueden aprender cosas nuevas, no viendo dicho déficit como irreversible. Es por ello que se concluye que las personas sin demencia ni ningún trastorno orgánico podrían mejorar sus habilidades con la estimulación adecuada y el aprendizaje de diferentes estrategias.

Algunas de ellas pueden ser (Belsky, 2001):
  • Conservar una buena salud física y emocional
  • Mantenerse mentalmente estimulado
  • Utilizar ayudas nemotécnicas (agregar importancia y valor emocional a nuevos hechos)
  • Mejorar la autoeficacia de la memoria (tener confianza en la propia capacidad para recordar y no culparse cuando existan errores)
Además, de igual manera que en el post anterior, puedo dejar el link para descargar el Cuaderno de introducción y ejemplos de Estimulación cognitiva para adultos, que contiene 60 fichas de entrenamiento para las capacidades cognitivas. Recordemos que no es solamente para las personas que empiezan a presentar este tipo de cambios, sino también para aquellos que deseen prevenirlos o retrasarlos. 

Está comprobado que en un envejecimiento activo las capacidades, como el caso de la memoria, no disminuyen de forma tan drástica, y es precisamente por ello que la creación de programas de intervención se hace necesaria, ya que favorece la calidad de vida en su última etapa.


Referencias:

Blasco, S., Meléndez, J. (2006). Cambios en la memoria asociados al envejecimiento. Gerlátrlka 2006; 22(5):179- 185. Recuperado el 21 de abril de 2015 de: http://www.uv.es/melendez/envejecimiento/memoriayvejez.pdf

Correi, R. (2006). Cambios cognitivos en el envejecimiento normal: influencias de la edad y su relación con el nivel cultural y el sexo. Recuperado el 21 de abril de 2015 de: ftp://tesis.bbtk.ull.es/ccssyhum/cs475.pdf

Escrito por: Valeria Yáñez Ponce

19 de abril de 2015

ALIMENTACIÓN BALANCEADA

Como ya hemos visto, el envejecimiento es un proceso de cambios en diversos aspectos, biológicos, fisiológicos, psicológicos, sociales, entre otros. En especial, trae cambios en el cuerpo con relación a su funcionamiento y es por ello que trataremos sobre una nutrición adecuada en el adulto mayor, ya que, a diferencia de los bebés, de los niños, y adultos jóvenes, tienen necesidades especiales, por lo cual podría ser necesaria la ingesta de alimentos con valores nutricionales agregados.


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Aquellos cambios mencionados que experimentan los adultos mayores pueden ser influenciados y modificados por los diversos patrones alimenticios que tengan las personas y el estado nutricional y físico en que se encuentran. Se ha conocido cómo los hábitos alimentarios inadecuados se convierten en un factor de riesgo importante de enfermedades y la incidencia en la muerte, contribuyendo a una mayor predisposición a infecciones y a enfermedades crónicas asociadas con el envejecimiento lo que disminuye la calidad de vida de éste sector poblacional.


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La relación entre nutrición, envejecimiento y calidad de vida son de gran relevancia para el bienestar de las personas. El proceso de envejecimiento tiene repercusiones en aspectos de la nutrición en el sentido de la existencia de alteraciones en el olfato, el gusto, la habilidad para masticar y tragar, así como también en el funcionamiento gastrointestinal. 

La nutrición deficiente causa muchos de los cambios en el funcionamiento del cuerpo durante el envejecimiento, es por ello que es muy importante el planificar una dieta adecuada a las necesidades específicas de los adultos mayores.  La buena comida, en todos los sentidos posibles, agrega una sensación de seguridad, salud, ligereza y estructura del día a día de la persona y con ello a sus sentimientos de independencia, y control.

Los cambios con un mayor grado de influencia sobre el estado nutritivo del adulto mayor estarán en relación con:
Fuente: American Dietetic Association - Elaboración propia

En consecuencia, será necesario:
  • Evaluar los requerimientos energéticos globales: con atención en el aporte calórico y a la distribución en sus componentes proteico, graso e hidrocarbonato.
  • Recomendaciones de micronutrientes: asegurar un aporte suficiente de todos ellos. Existe la especial necesidad de vitamina D y de calcio, además, los alimentos deben contener hierro, magnesio, folatos o vitamina B12.
  • Agua y fibra: la utilización de fibra va a prevenir el estreñimiento, la diverticulosis y la propia diabetes mellitus. Con respecto al agua, es importante recordar que existe una tendencia fisiológica a la deshidratación.
  • Interferencias nutrientes fármacos: estos podrán ser consumidos solo si son recetados por un profesional.
  • Valoración nutricional: como una evaluación de rutina en el estudio integral del paciente de edad avanzada. 

Los nutrientes que se necesitan en especial son:

Fuente: American Dietetic Association - Elaboración propia

Por último, será importante resalta que los datos que comparto aquí son referenciales, ya que, como se ha visto, las necesidades para cada persona pueden variar mucho entre sí, y lo que resulta positivo para uno puede no serlo para los demás. Es por ello que siempre será una recomendación primordial el tener una consulta con un nutricionista que pueda realizar las evaluaciones necesarias para planear, junto con el adulto mayor, su plan de dieta, para que él mismo o ella misma pueda comprender la importancia que tiene su adecuada nutrición y cómo ésta influye a su independencia. 

Comparto, además, dos guías que son de libre descarga: La guía de alimentación para personas mayores (2010) y la Guía de orientación nutricional para personas mayores (Fundación Española de la Nutrición). Además, el tipo de consulta médica y de nutricionista que está tan asociada a este tema puede ser realizada en el Centro Integral de Atención al Adulto Mayor (CIAM) de su distrito.



Referencias:

Amarantos, E., Martínez, A., Dwyer, J. (2001). Nutrition and quality of life in older adults. Journals of Gerontology: SERIES A Copyright 2001 by The Gerontological Society of America 2001, Vol. 56A (Special Issue II):54–64. Recuperado el 16 de abril de 2015, de http://biomedgerontology.oxfordjournals.org/content/56/suppl_2/54.full.pdf+html 

Restrepo S., et. al. (2006). Los hábitos alimentarios en el adulto mayor y su relación con los procesos protectores y deteriorantes en salud. Revista chilena de nutrición, 33(3), 500-510. Recuperado en 16 de abril de 2015, de http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0717-75182006000500006&lng=es&tlng=es. 10.4067/S0717-75182006000500006.

Escrito por: Valeria Yáñez Ponce

14 de abril de 2015

BENEFICIOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICA

Probablemente al pensar en un adulto mayor haciendo actividad física tengamos una imagen mental que encontramos poco posible, es más, incluso peligrosa para esa persona. Sin embargo, aquellos adultos mayores que realmente no pueden realizar ejercicio son muy pocos, e incluso, como a cualquier persona que se encuentra apta, trae muchos beneficios ejercitarse con regularidad y de acuerdo a lo que somos capaces. 

El término "actividad física" puede abarcar una amplia gama de actividades y acciones que pueden ser cotidianas y del día a día como también a aquellos movimientos corporales planificados y estructurados, como es el caso del baile.

Existe evidencia de que una vida sedentaria es uno de los riesgos de salud modificables más altos para muchas condiciones crónicas que afectan a las personas adultas mayores, tales como la hipertensión, las enfermedades del corazón, el accidente cerebro vascular, la diabetes, el cáncer y la artritis. Aumentar la actividad física después de los 60 años tiene un impacto positivo notable sobre estas condiciones y sobre el bienestar general. 

"Tenemos un remedio inmediato, seguro y confiable para algunos de los principales riesgos de salud relacionados con el consumo no saludable. Es gratis. Funciona para ricos y pobres, para hombres y mujeres, para jóvenes y mayores. Es la actividad física. Al menos treinta minutos todos los días."  - Gro Harlem Brundtland, Directora General, Organización Mundial de la Salud (Asamblea Mundial de la Salud, 2002).
La actividad física, entonces, trae:

- Beneficios en la salud:

Adaptado del: Plan estadounidense detallado:
incrementando de la actividad física en adultos de 50 años y más, Princeton

- Beneficios psicosociales:
  • Mejora la calidad de vida,
  • mejor salud mental,
  • más energía y menos estrés,
  • mejor postura y equilibrio y
  • vida más independiente.

Se proponen cuatro categorías básicas de actividad física:

Ejercicio y actividad física: Guía diaria del
Instituto Nacional Sobre el Envejecimiento - National Institute on Aging, 2010

Los ejercicios propuestos en el cuadro anterior pertenecen a la Guía diaria del Instituto Nacional Sobre el Envejecimiento: Ejercicio y Actividad Física que se puede descargar directamente haciendo clic en el link. 

Ahora que las herramientas de información se encuentran a nuestra entera disposición y que se dan facilidades que se comparten públicamente para quienes estén interesados, lo último que falta hacer es poner en práctica aquello que se nos indica. Los invito a ser parte de un cambio, compartir con adultos mayores que conozcan la guía de actividad física para descargar y valoren ustedes mismos los cambios que poco a poco irán evidenciando esas personas. ¡Comprobémoslo nosotros mismos! Seamos parte de una generación que, informada, toma las mejores decisiones para su propia salud y promueve que éstas se extiendan a las demás personas.





Referencias:

Jiménez Oviedo, Yeimi; Núñez, Miriam; Coto Vega, Edwin. (2013). La actividad física para el adulto mayor en el medio natural. InterSedes: Revista de las Sedes Regionales, Sin mes, 168-181. Recuperado de http://www.redalyc.org/pdf/666/66627452009.pdf el 15 de abril de 2015.

Actividad para un envejecimiento activo: Guía Regional para la Promoción de la Actividad Física. (2002). Recuperado de http://www.facso.uchile.cl/observa/promover.pdf el 15 de abril de 2015.

Escrito por: Valeria Yáñez Ponce